Poesía y Abismo
En Defensa del Escepticismo
Por: Gao
“Las personas reales están repletas de seres imaginarios.”
Con un lenguaje misterioso y oscuro se nos presentan a manera de revelaciones un cumulo de sensaciones inevitables frente a la vida, el mundo, la existencia, dios - y todo aquello que hace parte del artificio humano que llamamos realidad. Una mano que se levanta para señalar al oriente, un rayo de luz que se cuela por la retina, el sonido incesante de un niño que grita por un dolor, la tierra mojada que recrea el olor de la lluvia - una huella que se posa sobre la otra; todo un constante movimiento que se teje a luz del recorrido espacio-temporal de los cuerpo, y sin embargo habita en nosotros la duda; la sospecha que resguarda la ficción del movimiento, el espacio entre lo real y el borde del abismo.
Sobre edificios de arena trepa erigirse la certeza de lo real: un mundo que no da cabida a su no existencia. Un conocimiento que se sustenta en la rudeza del uso de las palabras y estas mismas se desgajan en el conocimiento. Lo real – lo que existe – lo que no cambia (a menos que cambie los usos del juego de lenguaje en el que esté inserta la palabra) y permanece, se hace presente en los usos de la palabra – se intensifica en la interacción de aquellos que aceptan la verdad del conocimiento. Pero, pregunto: ¿Si efectivamente no vale la pena preguntarse por la y la no existencia del mundo y del conocimiento, por qué muchos autores pese a revelar sus dudas a través de un lenguaje que al igual que el mundo no permite su no existencia, siguen apostándole a la duda escéptica como herramienta de escape frente a la abismal muerte del cuerpo?
Desde Descartes hasta Moore, se ha intentado suprimir de la realidad cualquiera idea que ponga en duda la no existencia de lo que percibimos, y de por si de nuestro mundo. Con Descartes se inicia la empresa de fundamentar el conocimiento en una base segura. Sin embargo, a diferencia de la duda escéptica éste implementará la utilización de una duda metódica, con el fin de encontrar un tipo de conocimiento seguro en el cual sustentar el resto del conocimiento.
Lo primero que hace es dudar de todo el conocimiento que recibimos por medio de los sentidos, pues él considera que los sentidos no nos brindan la certeza suficiente para diferenciar la vigilia del sueño. Los sentidos según Descartes nos engañan.
Posteriormente, después de dudar de todo lo que recibimos por medio de los sentidos, cae en cuenta de que existe un estadio en el que la duda no tiene ningún tipo de asidero. Un “yo” sólido, claro y distinto; libre de cualquier duda. Utilizando argumentos escépticos, Descartes logra establecer un principio indubitable; sin embargo, al tratar de encontrar puerto seguro para el conocimiento, Descartes parece abrir una incisión entre cuerpo y mente, trayendo como consecuencia el que el conocimiento sólo esté seguro en el plano de lo mental, es decir, el conocimiento se sustenta bajo bases privadas y subjetivas, ¿Qué significa esto? Que efectivamente podemos tener un conocimiento claro y seguro de lo que pase dentro de nosotros mismo, y con esto me refiero al plano mental, no obstante cualquier conocimiento que este fuera del estadio de lo mental se derrumbara con la misma facilidad que un castillo de arena cede al frágil movimiento de una ola. Cualquier conocimiento exterior al mental y cualquier intento de mostrar el contacto con los otros, era imposible que superara la fuerza de la duda escéptica.
A partir de allí, las corrientes filosóficas no dejaron de estancarse en la idea de que el conocimiento solo era posible en la experiencia subjetiva de la persona. Pensadores como Hume y Moore intentan desligarse de la fuerza que ejerce sobre la tradición los postulados cartesianos; empero, ambos en sus tesis parecen que no logran desprenderse del todo de la herencia de Descartes. Ambos siguen considerando que el conocimiento es presa de la experiencia interna del sujeto, cosa que más adelante autores como Wittgenstein y Ryle van a decir que tal cosa como el conocimiento no se da en las experiencias subjetivas del individuo, sino que tal cosa como el conocimiento se construye a través de la interacción del sujeto con otros sujetos. El conocimiento deja de ser un constructo a partir de principios a priori y se funda sobres las bases de un uso intersubjetivo.
El significado de un concepto en este caso, debe verse en referencia, no a unas relaciones abstractas entre lenguaje y realidad, sino en referencia a la situación en que se usan las palabras y los enunciados del lenguaje, es decir, que el contenido de un enunciado depende de su uso en una comunidad hablante. El significado de una palabra está en la forma como se usa; por ello, en lugar de encontrarnos frente a un significado exacto de una palabra, aparece una multisignficabilidad del enunciado que responde a su utilización en un medio comunicacional.
Esta forma de reinterpretar la función del lenguaje en el contexto social de la comunicación se convierte en la herramienta fundamental para acabar con la duda escéptica y el marco cartesiano que caracteriza al pensamiento moderno, a saber la dualidad mente/cuerpo. Pues el conocimiento no tiene ya su asidero en la lógica de un lenguaje privado, ni mucho menos se sustenta sobre la base de un “yo” aislado de los otros; ahora, el conocimiento se fundamenta en una serie de reglas gramaticales que solo toman sentido y significado, en la medida que hacen parte y se usan en una comunidad que las reconoce en el mismo ejercicio de sus usos. Estas reglas, imperceptibles a simple vista, no se aprenden en las lecciones habituales de una escuela, su aprehensión esta ligada al su uso en un juego de lenguaje.
Este empleo de la expresión de “juego” indica que se trata de algo que sucede entre varios sujetos que de una u otra forma admiten la vigencia de ciertas reglas no tanto sobre su interacción, como sobre el significado de los términos que emplean.
En este sentido, Wittgenstein crítica la postura de Moore, que basándose en la utilización de los términos a partir del sentido común dice que para probar la existencia de mi mano, sólo levanto y digo “aquí hay una mano”, luego levanto y digo “aquí hay otra mano” ; de lo cual puedo concluir que “Se que aquí hay dos manos”. El planteamiento de Moore aunque responde a los usos que se dé a los términos en la vida cotidiana, desconoce el papel que juegan los otros en la construcción del sentido de dichas expresiones. Al parecer Moore no logar desprenderse del marco en el que nos sumió Descartes al plantear el fundamento del conocimiento en principios a priori, y al igual que su antecesor Moore considera el conocimiento como un producto de una experiencia privada.
Hay que rescatar que la nueva concepción que Wittgenstein asigna a esos juegos de lenguaje, es la de describirlos como esquemas, que nos permiten comparar y a la vez describir tanto la imagen que tenemos de ver el mundo, como a los modos de vida en él. Sin embargo, es preciso que la utilización del lenguaje sea comprendido y responda a una construcción en la que participe un contexto social. Se trata de observar el fenómeno del uso del lenguaje en referencia a los elementos sociales de una interacción sujeta a ciertas reglas (reglas gramaticales como: 2+2=4), no a partir de un análisis abstracto en que sólo se examine los signos empleados, sino a partir de la descripción de los fenómenos del uso del lenguaje.
“Hay que dejar de lado toda explicación,
y en su lugar debe estar sólo la descripción”
(Investigaciones filosóficas. N. 105).
Es así como vemos que para Wittgenstein el conocimiento no tiene una naturaleza que se resguarda o que surge de un razonamiento privado y basado en primeros principios a priori- la naturaleza del conocimiento y quizás la de los seres humanos responde a un estado primitivo en el que sale a relucir el instinto inicial de comunicarnos y no un razonamiento subjetivo en el que la comunicación con los otros se hace imposible (solipsismo).
Al aceptar que todo aquel que haga parte de una comunidad hablante no puede dudar (bueno dudar en el sentido escéptico; pues como dirá Wittgenstein, en un contexto comunicacional la duda presupone la certeza, es decir que una duda en una comunidad hablante presupone su solución) de la existencia o no existencia del mundo exterior, porque estaría dudando hasta del propio lenguaje con el que duda, a riesgo de caer nuevamente en consideraciones tales como una separación entre cuerpo y alma, o peor aun podría caer en las infructuosas y estériles tierras del solipsismo. Nosotros, consideramos un tipo de lenguaje en el que el escepticismo tiene cabida sin transformar ni poner en peligro las fronteras del sentido común. Este tipo de lenguaje se sustenta en la experiencia poética.
A lo largo de nuestra experiencia con la poesía, hemos observado que los escritos poéticos aunque distan muchas veces del sentido común, no pretenden destruir la funcionalidad del lenguaje con que se funda. Conviven poesía y sentido común.
“Los extremos no se excluyen, rompen los esquemas”
Gao
La poesía no sólo se presenta como la belleza de la palabra escrita, no sólo es ese sentir a través de la tinta y el papel; la poesía no sólo revela la denuncia hacia la posibilidad de un no existir, sino que también cuestiona y se cuestiona, piensa, elabora, y agarra al mundo para reinventarlo, para someterlo a dudas y presiones, para conocer de sus virtudes y oscuridades. Terrenos inconmensurables a una realidad que no se permite dudar de su existencia. Hemisferios cargados no sólo de posibles realidades, sino también de las imposibles:
“Un lugar que trasmuta los sentidos con el
Olor del café.
De una geografía basta, inmensurable, incognoscible;
de mil aromas y ninguno a la vez”.
Gao
La poesía duerme en los rincones de la duda, toma de ella y se permite manipularla
Es la miseria del hombre que ignora
la vasta permanencia de la muerte.
En esta soledad que nunca conociste
te preguntas por los que se quedaron,
sufres y quisieras tener una respuesta.
Poema Un Escéptico Noé de Alberto Blanco
La poesía brinda el desconsolado consuelo que no brinda el sentido común frente al horror abismal de la muerte. Reconforta en la posibilidad de no existir, de trastabillar alrededor de la pendiente; despeja sospecha y hace sospechar. Siendo lenguaje se confronta, siendo palabra se disuelve en el uso y el desuso. Sofoca el ser, lo divide (cuerpo/mente/alma), lo condensa en un solo nivel (individuo/persona/sujeto). A pesar de ser un sentir, es un sentir común e interno, describe vivencias y se describe en las vivencias.
I
En la hendidura de la noche
el viento y sus jaurías obligan
al salto inconcluso
a la sorpresa que cae hasta la silla
desocupada en medio del paisaje.
La ruta compleja del hueco cerrado:
tengo un nombre pero no existo
más allá del limitado espacio
de esa música apagada
que crece con las palabras
El escepticismo que se vive a través de la experiencia poética no goza de pretensiones, ni intenta corroer las bases del artificio humano- nuestro escepticismo por el contrario permite filtrar y plasmar aquellas preguntas que bajo la base de una comunidad comunicacional no encuentran asidero. Se hace juez y verdugo- recorre aquellos caminos que no llevan a ningún lado, pero que es necesario recorrerlos. La poesía no prueba la existencia del mundo exterior, pero lo cuestiona, lo custodia y vislumbra la posibilidad de su no existencia. Es un escéptico árbitro que observa silente las pretensiones de lo cotidiano.
Hay que ver el silencio de los
animales que escuchan para sentirse menos solos.
Es la música discreta de las vacas
que en su blancura pierden al pastor
y en la hierba aspiran a lo eterno.
De la niebla bajan los cielos grises
y escurre la luz de la primera edad.
Flota sobre los restos el Arca de Noé
que, recostado entre las ovejas, duerme
sin preocuparse por la semilla del mundo.
Sabe que más allá del cielo abierto
comienzan el desierto y el olvido.
Poema Un Escéptico Noé de Alberto Blanco
Sólo hay algo seguro: en la palabra se oculta el escéptico, aquel que teje en silencio la esperanza de que las cosas no son como son.
No nos mintamos.
Levanta una pierna, apóyate en la otra
y permanece una vez más inactivo sobre el
movimiento de la ciudad.
Gao
En resumidas cuentas, intentamos evidenciar un espacio en el que el escepticismo cobra fuerza, sin necesidad de contrariar lo construido en la interacción social. Por supuesto que somos de la idea de que el conocimiento es producto del encuentro con el otro, pero también consideramos que a pesar que la postura del escéptico sea contraria y cuestione la realidad del mundo exterior, existe un lenguaje en el que esté cuestionamiento y esta contrariedad que nace de muchos horizontes se presenta a la comunidad como herramienta para desencadenar en el papel, la naturaleza trágica de la que somos presa- la muerte.
¿Y sino quiero seguir hacia donde voy?
Gao